¿De verdad puede explotar el agua luego de hervirla en un horno microondas?
Sí, es posible. El horno microondas calienta los alimentos a través del aceleramiento de moléculas de agua de éstos. Al colocar sólo agua, comienza a hervir antes de poder ebullicionar, por ello ante cualquier contacto con otro elemento e incluso con el aire, libera la energía acumulada "explotando".
Aquí una explicación del INTA:
Al calentar un vaso de agua limpia el efecto es que se puede producir el calentamiento del agua hasta una temperatura de hasta 150ºC, pero sin que se produzca su ebullición. En estas condiciones, cualquier perturbación fuerte del vaso, por ejemplo el meter una bolsita de té o remover con una cucharilla el agua de forma rápida, puede dar lugar a una ebullición instantánea, rápida y muy violenta, que en algunos casos puede ser de tipo explosivo. Para evitar este tipo de problemas es necesario no superar nunca los tiempos de calentamiento que los manuales recomiendan para calentar un vaso de agua o de leche. Este efecto se produce porque 100ºC es la temperatura a partir de la cual el agua, sí encuentra algún tipo de perturbación, por ejemplo una burbuja, o una pequeña arista en el vaso, hierve. Pero el propio líquido no necesariamente hierve a esa temperatura. Este efecto no se produce en las cacerolas, puesto que suelen presentar multitud de pequeñas fisuras y están sometidas a una intensa fuente de calor en la base. El agua hierve y esas burbujas de agua hirviendo, al propagarse por el resto del líquido, desencadenan el proceso de la cocción normal. En un horno microondas no se producen esas concentraciones de energía que se dan en la base de la cacerola en el fuego, sino que el calentamiento se produce de modo progresivo sin que se dé la ebullición.
:mc:
Dos norteamericanos investigaron los mitos de la medicina y para ello buscaron evidencia que apoyen estas teorías. Pero no encontraron ninguna base científica que los avale.
Algunos de estos mitos:
* Beber, como mínimo, 8 vasos de agua al día: el origen de este falso mito puede datar de 1945, cuando se hizo pública una recomendación en la que se establecía que la cantidad de agua que debía tomar cada adulto, en la mayoría de los casos, era de "2,5 litros al día".
* Usamos sólo el 10% del cerebro: esta premisa falsa se le adjudica a Einstein, pero hay ninguna cita textual del científico que lo corrobore. La creencia procede probablemente de 1907, para alentar el afán autodidacta. Los estudios realizados sobre daños cerebrales demuestran que usamos mucho más del 10%.
* El pelo y las uñas siguen creciendo tras la muerte: La leyenda nace de Sin Novedad en el Frente, donde el autor (del alemán Erich Maria Remarque) describe cómo siguen creciendo las uñas de su amigo tras la muerte de éste. El antropólogo William Maples desmintió esta teoría, y afirmó que la deshidratación del cuerpo tras la muerte puede provocar que la piel se retraiga en el pelo y las uñas, creando la apariencia de que han crecido.
* Leer con poca luz perjudica la vista: Esta idea tiene su origen en la propia experiencia. Leer con poca luz hace que los ojos se resequen porque parpadeamos menos y a veces podemos tener la sensación de que no vemos bien.
* El pelo crece más fuerte luego de afeitarse: No es ni más oscuro ni más fuerte. El pelo afeitado no crece con más fuerza como se demostró ya en 1928, en un ensayo clínico. Durante el afeitado se elimina la parte muerta del cabello y no la viva, que está bajo la piel.
*Los celulares son peligrosos en los hospitales: No hay casos de muerte causada por el uso del móvil en un recinto médico. Esta creencia se extendió desde que The Wall Street Journal se hizo eco de esta información, dándola como cierta, en un artículo que citaba más de cien casos de posibles interferencias electromagnéticas en aparatos médicos antes de 1993.